domingo, 19 de mayo de 2024

KILOS DE SABIDURÍA


 


 

Estoy gorda, sí. Me ha costado mucho llegar a un nivel de aceptación considerable. Pero no es fácil. Ni aceptarse, ni vivir con tantos kilos de más. Mi reflejo en el espejo no me corresponde. Yo no soy esa imagen que veo ahí, tan pancha, mirándome. No puedo obviar la realidad, esquivar mi propia mirada hacia el rechazo que me produce mi cuerpo. Es odioso, pero certero y tengo que vivir con eso.

Tolerancia y respeto es lo más humano que debemos transmitir y dar. En los demás y con nosotros mismos.

El sonido de una notificación me despierta de mis penosos pensamientos. Se trata del email semanal del taller. En él están los textos de mis compañeros y el mío. Escribir para mí es una vía de escapatoria a mi pretenciosa vida. Al igual que leer.  Ahora me estoy leyendo un libro de autoayuda más que interesante. “Encuentra tu persona vitamina” de Marian Rojas.

Me rechazaron en varios trabajos por mi obesidad. La imagen que querían, distaba mucho de la que yo ofrecía. Cuerpos esculturales, pechos firmes, nalgas prominentes. Nada que yo pudiera poseer. Lo más inhóspito es que eran trabajos para comercializar productos para mujeres, bien fuera ropa y complementos, como productos de cosmética. ¿Pretenden vender sabiendo que no representan a la mayoría de las mujeres?. Quien más quien menos tiene algo de celulitis, piel seca, cabello graso o simplemente kilos de más. Yo no exijo gustar, ni siquiera exijo que me acepten, tan solo exijo dignidad e igualdad de oportunidades.

La verdad que a mis 41 años ya lo he probado todo. Dietas, ejercicio. Y,  bien es verdad, que la gordura siempre ha estado en mí. Sea mi metabolismo, mi carga genética lipoidea o llámalo x, nunca he conseguido mi peso ideal. Y por mucho que me torture o culpabilice, no consigo nada así. Soy como soy, tengo lo que tengo y doy lo que doy. No hay más. Pero las gordas no somos gordas por placer ni queremos que se lastimen de nosotras.

Tras diez minutos para poder abrir el email, luce en la pantalla ante mí, la carpeta de los textos. Si sigo con esta compañía de teléfonos y su wifi supersónico, tal vez ni pueda asistir al taller el jueves. Ese día disfrutamos de una charla amena y distraída. Como solo se me ve de cintura para arriba, suelo estar bastante cómoda en las clases. Otra cosa sería que tuviera que posar y andar de un lado a otro.

Me dispongo a leer los textos mientras el ordenador y la conexión me lo permitan. Esta semana hemos escrito sobre algo “surrealista”. Yo me he inventado un mundo futurista donde mi personaje es abducido mediante el aire condicionado de su casa. Es genial escribir, porque te da la posibilidad de ser quien quieras ser. Mira, en este caso me alegro de ser gorda. Yo no podría ser abducida por los tubos del aire acondicionado. Simplemente no entraría.

Tremendos problemas. Soluciones prácticas.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario