Lejos quedan los principios de milenio donde, allá por el año 2023,
nuestras mujeres aún usaban compresas para sus menstruaciones. Limpia y segura,
anunciaban, ¿a qué huelen las nubes?, decían. ¡Qué barbaridad! Cambiarse cada
dos horas y tener que oler y ver tal espectáculo. Inconcebible. Aunque ya por
aquel entonces existía la copa menstrual, el ancestro de nuestra braga
ultrasónica, seguía siendo incómodo tener que vaciarla y limpiarla cada cierto
tiempo mientras duraba el período. Hoy en día nosotras ni nos enteramos de la
menstruación. Las bragas eléctricas hacen el trabajo por nosotras. Con una
batería ultrafina, extraíble y adaptable. Poseen un depósito de iones que
fulminan cada partícula biológica que detectan. Isofacto. No hay que
preocuparse por manchar la ropa, por sentirse húmeda e incómoda. La alta gama
de ropa interior está al alcance de todas. Es nuestro derecho por mantener a la
humanidad. Allá por el 2407 se legaliza
de manera gratuita el acceso a todo tipo de complementos para combatir las reglas. Las copas menstruales se regalan cada 28 días
en los supermercados. Luego se avanza hasta crear las bragas de titanio, pero
tuvimos problemas con algunas alergias producidas por dicho material.
No fue hasta 2768 que
Margarita Nebulosa, perteneciente a la descendencia de la inventora del
satisfayer, inventó lo que hoy en día usamos todas las mujeres. Estas bragas
ultrasónicas permiten libertad de movimientos, pues son tan finas y adaptables
que ni las sientes. Se pueden usar también entre menstruaciones, puesto que el
depósito de iones se puede activar y desactivar al gusto. Como os decía se
reparten en puntos clave de todos los supermercados del mundo, al igual que se
hacía con las copas. Ni que decir tiene que son completamente compatibles con
las nuevas lavadoras de aire comprimido, ionizantes e isotónicas. No se
estropean si se mojan tampoco, pero conviene no abusar de su desinfección,
puesto que los iones supersónicos ya hacen esa labor. Al principio, el diseño
dejaba bastante que desear. Se produjeron algunas quemaduras ionizantes sobre
la piel y por ello, fue retirada del mercado. Pero la agencia “Nebulosa”
perfeccionó el ataque de iones y ahora está braga puede distinguir entre miles
de cientos de células. No hay peligro
alguno. Es una auténtica maravilla. Hay mujeres que solo tienen dos bragas de
este tipo. Se autolimpian solas. Con una es más que suficiente. Pero las
costumbres son las costumbres, y el cambio de ropa interior sigue siendo algo
“normalizado” en la sociedad.
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