NOW
JUMP
La ira por tu injusta muerte vengaré. Melenas rojas cual ríos de lava
arrojaré por ti. La vida no es eterna, la muerte, sí.
La isla se veía enorme desde el avión. Siempre nos
había gustado veranear en Canarias, puesto que todo lo que en esas islas había,
no lo encontrabas en la península. Sus montes y aguas, la calima y sus nubes,
el todo y el nada. Podías pasar de un ambiente totalmente veraniego al paisaje
otoñal en sus rocosos montes. Sus tierras volcánicas formaban playas de arena
negra. Yo nunca había visto algo así, tan rocosas y oscuras y, a la vez, tenues
y finas.
Aquellas vacaciones quisimos
practicar algún deporte de riesgo. Así que me acerqué a los monitores para
pedirles información. Enseguida se ofrecieron a planear nuestras excursiones.
Todo por un módico precio. Todo por un viaje inolvidable. Llegamos a la hora de
comer al hotel. En el catering había una chica inglesa con su pareja. Ambos me
llamaron la atención. No eran los típicos anglosajones rubios y de ojos azules.
Al contrario, ella era pelirroja y él, moreno tizón. Siempre me acordaré de la
mirada de la chica, de su melena roja y su voz angelical. Coincidimos en varias
actividades dentro y fuera del hotel. Hablaban poco castellano, pero entre el chapucero inglés de mi novio y
mi arte gesticular, pudimos entendernos. La semana prometía ser intensa. Primero visitaríamos el
parque nacional de la Caldera de Taburiente, donde se encuentra el mayor cráter
emergido del mundo. Decían que aquel volcán estaba activo, pero la verdad que
nadie lo diría.
Al día siguiente iríamos a hacer barranquismo
y no sería un barranquismo cualquiera, lo haríamos ni más ni menos que en
tierras volcánicas. Entre visitas guiadas a los diferentes puntos de la isla de
La Palma, acabaríamos por hacer puenting. Pronto hicimos buenas migas con
aquella pareja inglesa. Nos reservábamos las mesas a la hora del desayuno y la
comida, siempre y cuando estuviéramos en el hotel, porque la mayoría de los
días comíamos fuera. El volcán nos fascinó, las vistas desde allí eran
espectaculares. Gina me hizo un book de
fotos con su Smartphone de última generación. Yo también le saqué muchas, con
su melena roja al viento. Me fascinaba su pelo. Además era guapa, muy guapa.
—
Please Rachel, Can you photograph me with
my boyfriend here?
—
Of course.
Les tomé unas diez fotos con el auto
disparador. Quedaron genial. Siempre me ha gustado la fotografía y el encuadre
en aquel paisaje lo hice bastante bien, todo hay que decirlo. La semana iba
pasando y a mi aquello me entristeció. Estaban siendo unas vacaciones
perfectas. Además, a pesar de ser ya
últimos de septiembre, el tiempo nos acompañaba. Llegaba nuestra última
actividad: puenting. No era muy miedosa a las alturas, vivía en un doceavo piso
en Donosti, pero si me daba respeto el
salto. La incertidumbre de no saber si el golpe al caer me produciría algún
daño era lo que más me angustiaba. Los cuatro intrépidos prestamos mucha atención al monitor. Lo explicaba en
varios idiomas, castellano, inglés y francés. Gina nos había pedido ser la
primera, porque llevaba toda la vida
soñando con aquello. Cuando el monitor estaba revisando los arnés, le dijo 《No jump》(no
saltes), pero con la mala pronunciación, nuestra amiga entendió《Now jump》(salta
ahora), por lo que se precipitó en aquel barranco vulcanizado para la
eternidad.
Un día después, el 19 de Septiembre
del 2021, el volcán Dorsal de Cumbre Vieja entró en erupción.
La
ira por tu injusta muerte vengaré. Melenas rojas cual ríos de lava arrojaré por
ti. La vida no es eterna, la muerte, sí.
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